Todo cuerpo cuya temperatura sea superior
al cero absoluto (-273°C) emite
radiación infrarroja, cuyas características
dependen de la temperatura y propiedades
superficiales del cuerpo. La radiación
infrarroja permite la transferencia
de energía desde un cuerpo a otro,
sin necesidad de soporte intermedio.
De forma análoga a la radiación visible,
la infrarroja suele reflejar, concentrar y
distribuir a voluntad mediante espejos,
aumentando las posibilidades de su
utilización.
El espectro de emisión infrarroja se extiende
desde el valor 0,76 µm, límite de
la luz visible, hasta 1.000 µm. El campo
real de las aplicaciones térmicas de la
radiación infrarroja se sitúa, en términos
prácticos, entre 0,76 y 10 µm. La parte
del espectro comprendida entre 10 y
1.000 µm se utiliza fundamentalmente
en aplicaciones de comunicación a corta
distancia, telemandos, etc. Dentro del
espectro térmico del infrarrojo se pueden
distinguir tres campos:
Infrarrojo corto (IR-c), con longitud de
onda comprendida entre 0,76 y 2 µm.
Infrarrojo medio (IR-m), entre 2 y 4 µm.
Infrarrojo largo (IR-l), entre 4 y 10 µm.
Además de las aplicaciones clásicas de
transmisión de potencia calorífica, la
radiación IR se utiliza con fines de diagnóstico
y tratamiento médico, equipos
de visión nocturna, medida indirecta de
la temperatura, etc.
Fundamentos físicos
Un cuerpo emite energía en forma de
radiación electromagnética cuando alguno
de sus electrones pasa de un determinado
nivel energético a otro inferior.
La diferencia de energía entre ambos
niveles determina la longitud de onda
de la emisión de acuerdo con la ley de
Planck: W = h·f, donde W es la energía
cuántica de una radiación (J), h es la
constante de Planck: (6,624·10-34Js) y f
es la frecuencia (Hz).
Un cuerpo suele contar con electrones
situados en distintos niveles que puedan
sufrir los desplazamientos descritos en
los que se produzcan emisiones de
energía de distinta cuantía y, en consecuencia,
de distinta longitud de onda.
En definitiva, la generalidad de los cuerpos
presentan un espectro de emisión
en que aparece un gran número de
longitudes de onda, aunque con distinta
participación relativa.
Esta participación, atendiendo a la potencia
radiada por un cuerpo negro
para cada longitud, viene dada por la
ecuación de Planck: E? = C1 / ?5( C2/?T-1),
donde E? es la potencia radiada en las
proximidades de ? por intervalo de
longitud de onda, ? es la longitud de
onda, T es la temperatura (°K), C1 es
igual a 3,741·10-16Wm2 y C2 es igual a
1,439·10-2 m· K.
Expresión que pone de manifiesto que
el espectro de frecuencias de la radiación
emitida depende sólo de la temperatura
del cuerpo negro, consecuencia
del elevado número de posibilidades
de paso de los electrones a distintos
niveles energéticos en los cuerpos utilizados
habitualmente como emisores
de radiación infrarroja, metales de alto
punto de fusión.
El concepto de cuerpo negro no debe
tomarse exclusivamente en su significado dramático.
El acabado superficial
incide decisivamente en el valor del
factor de emisión, aumentando a medida
que lo hace su rugosidad y disminuye
en brillo. El máximo poder emisivo
corresponde a una superficie
rugosa recubierta de negro humo.
Aplicaciones
Secado: de papel, en la industria
textil, de cerámica, de pinturas y tintas,
de chapas de metal pintadas, de pintura
sobre madera, polimerización y
endurecimiento de pinturas en polvo,
de tinta impresa y, finalmente, secado
y endurecimiento de adhesivos.
Tratamiento térmico de plásticos:
plástico termorretráctil para embalaje,
laminado y soldadura (plastificado),
calentamiento previo al moldeado,
cortado o punzonado, eliminación de
tensiones por calentamiento y endurecimiento
de plásticos reforzados con
fibra de vidrio.
Industria agroalimentaria: pasterización
en embalaje de productos de
panadería, bollería y pastelería, pasterización
de líquidos, dorado y gratinado
de platos cocinados, secado y
otros.